26/02/2025
Nicoll Torres Tegue es el ejemplo de que hay que animarse a dar el salto. La joven punta receptora nos comenta acerca de su historia: los sacrificios y desafíos de la virtuosa jugadora que disfruta su presente en Alta Córdoba.
“Vengo de Colombia, de un municipio llamado Florida del departamento del Valle del Cauca. Mi interés por el voleibol inicia a los 15 años, a una edad tarde para practicar el deporte. Mi profesor de educación física de la escuela me incitó a hacer deporte por mis condiciones físicas. A los meses inicié en el club Eagles de mi municipio”.
Esa primera experiencia fue el puntapié para jugar profesionalmente e ir por más: Nicoll decidió presentarse a la liga del departamento (Selección Valle) y queda pre-seleccionada. Agradece la oportunidad que le brindaron al reconocer sus cualidades, entre las que se destaca el salto.
“Poco a poco fui mejorando con la ayuda de mis entrenadores, especialmente René Payan con quien hoy me siento agradecida por formarme deportivamente y como persona”.
La jugadora asume que fue un ‘desafío grande’ el hecho de dejar su familia, amigos y costumbres pero era un gran paso para su carrera. Ya en Córdoba Capital comenta sobre su experiencia al arribar a La Docta:
“Cuando llegué me pareció muy tranquilo y amañador, como una sensación de paz y tranquilidad. Al conocer Instituto sentí alegría y esperanza debido a que sabía que iba a mejorar, aprender y ganar más experiencia para elevarme como jugadora y como persona”.
Nicoll se define como una jugadora ‘positiva’ ante los errores, ‘disciplinada’ y que puede transmitir ‘alegría y apoyo’ durante los entrenamientos y partidos. Se plantea como meta mejorar aspectos de su posición y a largo plazo llegar a ligas superiores de Europa.
“Le agradezco a toda la comunidad de Instituto por permitirme darme la oportunidad de estar acá y acogerme de la mejor manera”.